Ejemplo de valor

Ejemplo de valor y entrega para la juventud, que dio su vida para proteger la retirada de un destacamento minero.

Aida LaFuente


fue una militante libertaria asturiana, que entregó heroicamente su vida durante la fracasada intentona revolucionaria contra la República burguesa de 1931, que tuvo lugar en octubre de 1934, principalmente en Oviedo.
Aída Lafuente fue una niña ovetense nacida en 1918. Poco más se sabe de su vida y de su familia. Sin embargo su muerte ha pasado a la Historia con mayúsculas, como la entrega de una joven, apenas una niña de 16 años por la causa de los pobres, de los obreros, que en esa época, y en esos terribles días de Octubre de 1934 en España eran los mineros asturianos.

Más allá de consideraciones entorno a la ilegalidad de la insurrección de octubre, más allá de la irresponsabilidad de organizaciones obreras como el PSOE y del comportamiento mezquino y cínico de alguno de sus dirigentes, lo cierto, es que como casi siempre, los que más perdieron fueron los pobres.

Aída Lafuente, como muchos otros jóvenes proletarios participó en la Revolución de 1934. La mañana del 23 de octubre de 1934, los legionarios que habían enviado desde el Norte de África para sofocar la insurrección se disponían a ocupar la iglesia de San Pedro de los Arcos. Para permitir la huida de un grupo de mineros allí acantonados, Aída Lafuente se interpuso mientras los obreros huían. Fue recibida a balazos, cayendo muerta.

Ejemplo de valor y entrega para la juventud, que dio su vida para proteger la retirada de un destacamento minero. Todavía, en Asturias, muchas mujeres llevan el nombre de Aída en honor a esta niña.

Ven catalán jornalero a su entierro,
ven campesino andaluz a su entierro,
ven a su entierro yuntero extremeño,
ven a su entierro pescador gallego,
ven leñador vizcaíno a su entierro,
ven labrador castellano a su entierro,
no dejéis solo al minero asturiano.



Ven, porque estaba manchada de España,
ven, porque era la novia de Octubre,
ven, porque era la rosa de Octubre,
ven, porque era la novia de España.

No dejéis sola su tumba del campo
donde se mezcla el carbón y la sangre,
florezca siempre la flor de su sangre
sobre su cuerpo vestido de rojo,
no dejéis sola su tumba del aire.

Poema dedicado a Aída Lafuente


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